El Mobiliario Educativo se Transforma

Tanto el mobiliario como los ambientes de aprendizaje de las instituciones educativas del país se encuentran hoy en una etapa de cambio para adaptarse a los nuevos modelos pedagógicos mundiales; por esta razón las empresas fabricantes están proponiendo diseños más atractivos, ergonómicos y funcionales.

Los actuales modelos de enseñanza, en los diferentes niveles de educación, han presentado significativos cambios con respecto a hace unos años; por ejemplo, existe una mayor interacción entre los maestros y los alumnos; y las clases ya no giran en torno al profesor como única fuente de conocimiento, pues éste se ha convertido en un orientador mientras los estudiantes, a través de herramientas tecnológicas, navegan en mares de información y han pasado de espectadores pasivos a ser actores generadores de contenido.

El mobiliario educativo y los ambientes de aprendizaje se están transformando para ofrecer soluciones a las nuevas dinámicas pedagógicas, en las que, por ejemplo, el esquema del tablero con filas de pupitres al frente ya es obsoleto y se transforma a una organización del salón flexible que permita mayor interacción entre los estudiantes.

Corrientes de cambio

Sobre la incursión de la tecnología en los ambientes educativos, Jorge Montaña Cuellar, diseñador industrial independiente opina que la cultura de la educación ha tenido un cambio drástico desde que empezó la hiperconexión –la manera cómo las personas están conectadas constantemente a internet para distintos propósitos: socializar en redes sociales, informarse o incluso jugar– y los maestros deben interactuar con estudiantes que la mayor parte del tiempo están usando sus herramientas digitales.

Por otro lado está el tiempo que pasan los alumnos dentro de sus aulas de estudio, y en este sentido la ergonomía y la comodidad de los muebles se ha convertido en una variable indispensable para asegurar que puedan concentrarse y desarrollar sus competencias; sentarse en sillas de mala calidad, inestables o inseguras puede llegar a ser una pesadilla durante la jornada diaria de estudio.

Teniendo en cuenta que los niños están en constante movimiento y que la exploración hace parte del proceso de aprendizaje, no es conveniente que estén solamente sentados, por eso hoy también es frecuente el uso, en las aulas, de cojines, sofás, o de sillas con reclinaciones generosas. El diseño de muebles para niños, es clave para que las empresas piensen en las edades que tienen los estudiantes y sus grados de escolaridad, por lo cual ha crecido la tendencia a proponer y desarrollar mobiliario graduable en altura.

El movimiento y los colores

Otra tendencia que se impone, incluso en la universidad, es el mobiliario con facilidad de desplazamiento y adaptabilidad, de tal forma que si el profesor hace una dinámica de trabajo individual o en grupo, se le facilite al estudiante mover el mueble en el espacio.

“En el caso de las universidades hay unos cambios interesantes, a través de los que se buscan nuevas áreas de encuentro y para estudiar; entonces la biblioteca ya no es la tradicional mesa sobre la cual se lee sino son unas especies de cubículos en donde los muchachos se están encontrando para tener cierta privacidad y en los cuales se puede utilizar una poltrona con cierta altura, en forma de ‘U’ para que las personas queden algo aisladas del exterior”, indica el diseñador Montaña.

Igualmente, para los niños se están viendo con mayor frecuencia en ambientes escolares, las mesas modulares infantiles hexagonales que facilitan la integración entre ellos y les permiten hacer figuras con los muebles de forma didáctica, dinámica y divertida.

El mobiliario para niños debe contar con elementos que les permita jugar en torno a él, o que se pueda trasladar a exteriores para desarrollar actividades campo abierto pues, con el tiempo, se ha pasado de salones siempre iguales y rígidos a espacios donde la interacción y los cambios de escenario son una constante.

En cuanto a los colores de tendencia para los ambientes de aprendizaje de grado kínder y primaria sobresalen los ácidos en las paredes y los pasillos, los cuales se combinan con tonalidades cálidas en el mobiliario, similares a la madera natural o blancos y grises, para estimular la creatividad de los alumnos. También en los espacios de las universidades se ven combinaciones de colores cálidos u oscuros con tonos ácidos.

En este sentido, algunos estudios sugieren que un acento en tonos azulosos en las paredes opuestas a la del instructor o en los muebles mismos puede ser benéfico porque ayuda a la concentración. También se ha establecido que el verde ayuda a estimular la creatividad y que puede funcionar bien en las áreas relacionadas con el arte; mientras que los rojos y naranjas pueden fomentar la actividad en las áreas de gimnasia.

Más tendencias

Por otra parte, la Red Latinoamericana de Diseño realizó una investigación en la que encontró otras tendencias en ambientes de aprendizaje y en mobiliario educativo, de las que se destacan las siguientes:

1 – Espacios de fácil modificación: Las paredes ya no son necesarias, aparecen elementos de división temporal, el antiguo pizarrón ahora tiene ruedas para ser desplazado y ya no es uno sino varios más pequeños para diversos grupos de trabajo. Para asegurar privacidad los biombos son bienvenidos, aunque a veces se usen también de tableros. La versatilidad es la clave.

2 – Espacios que facilitan los encuentros: Todo el espacio educativo está en función de facilitar la interacción entre la comunidad académica. No hay distinción entre los espacios del colegio o universidad para estudiar, la cafetería, los “halls” o los recibidores, se llenan de cómodas poltronas, cubículos –algunos personales– y sillones que funcionan como “crisálidas” para el estudio.

3 – Armarios fuera de la pared: Los muebles que los niños y jóvenes utilizan para guardar sus útiles y lonchera, pueden ser desplazados y se hacen modulares para una fácil acomodación.

4 – Trabajo participativo. El estudio es ubicuo, se hace en cualquier parte y los celulares que hasta hace poco eran vetados en la clase, ahora son aceptados como algo útil. El trabajo participativo y las tareas en la nube no necesitan de pupitres. Aparecen nuevos escenarios más amables, muebles más reposados para la interacción y la conciencia de que hay espacios diferentes hace el estudio más creativo y placentero.

Vale señalar que aunque hay grandes cambios en el tema en el mundo, a los muebles nacionales para este segmento aún les falta un mayor desarrollo y una mayor incorporación de conceptos de diseño para prestar un servicio acorde a las necesidades y hechos de la academia actual. La normatividad que rige la fabricación de muebles en Colombia no es muy exigente en cuanto a las especificaciones y se ha quedado en un mobiliario básico que no tiene en cuenta los nuevos modelos pedagógicos.

El diseñador Jorge Montaña opina que los fabricantes de muebles del sector educativo llevan muchos años rigiéndose por la norma que les dice que deben hacer sillas y pupitres para venderlos a bajo precio, lo cual es absurdo, ya que no se arriesgan a proponer nuevos desarrollos de mobiliario. No obstante, aunque las especificaciones de las normas son muy generales, hay avances para su actualización, y el mismo Gobierno se ha interesado en cambiarla para que las aulas no sean tan rígidas.

Para los fabricantes colombianos de muebles educativos hay un  largo camino por recorrer; mantenerse actualizados sobre las innovaciones en el diseño de este tipo de mobiliario es una necesidad para ser competitivos, ya no deben pensar en un mueble sólo como un elemento aislado dentro de una institución educativa, sino como una herramienta transformadora que hace parte de los nuevos ambientes de aprendizaje, y contribuye en la formación de estudiantes creativos y analíticos.

Fuente de información: Revista M&M