El comportamiento humano, entendido desde el funcionamiento del cerebro, plantea a las personas como seres sociales que necesitan un entorno que estimule la socialización  y la interacción; con el fin de provocar emociones positivas que mantengan una vida social activa y saludable, ya que para el cerebro, las interacciones sociales generan satisfacción.

 La libertad de relacionamiento y la autonomía en el desarrollo de actividades, se traducen como un estimulo positivo que genera felicidad y bienestar. Por otro lado, cuando el cerebro se siente amenazado, su productividad se ve seriamente afectada, generando estrés y ansiedad. En general, los seres humanos necesitamos de estatus y reconocimiento, ya que el cerebro se encuentra programado para recibir estímulos que accionen el comportamiento en su entorno.

El trabajo colaborativo se ha convertido en una forma de inclusión social. Los espacios se han transformado en hábitats naturales, donde las personas se sienten más cómodas, la socialización se da de forma fluida y el trabajo en equipo es sinónimo de productividad. Hoy en día, la socialización es la base para que todo intercambio de información sea efectivo y beneficie el desarrollo de actividades.

La reunión de muchos individuos incentiva la creación de identidad (sub-culturas)

La interacción con otros beneficia la estabilidad emocional y fortalece la confianza individual.

Los espacios de trabajo, deben enfocarse en mejorar la salud, el confort y el bienestar de quienes los habitan. El secreto no está en tener el espacio ideal, sino en entender la necesidades reales de las personas para ofrecer espacios de interacción donde se puedan desenvolver de manera natural. Al final, debemos entender que las personas necesitan tener conexión con alguien o algo para generar emociones positivas que beneficien la productividad y mejoren su calidad de vida.

Las sillas, mesas y accesorios, deben adaptarse al tipo de actividad que se realiza en cada espacio.

Mobiliario con diseño y materiales similares a los del hogar para ambientes de socialización y distensión.

Todos los elementos que ocupen un espacio, deben contribuir con la calidad de vida, la salud, y la ergonomía.

Incluir mobiliario con diferentes diseños y materiales, crearán un espacio versátil, flexible e innovador.

El mobiliario en general es el que le da orden y dimensión a los espacios, además la unión de todos los elementos, son los que ayudan directamente a la realización de las actividades.